Antes de empezar, prepara tu negocio para el éxito.

Una causa frecuente del fracaso de nuevas empresas es que el emprendedor olvida un primer paso tan sencillo como imprescindible: hablar con sus clientes potenciales antes de iniciar el negocio.

Algo tan aparentemente obvio como averiguar si el producto o servicio que se va a ofrecer resulta atractivo para las personas a las que va a ir dirigido, y, si es así, que precio están dispuestos a pagar, puede hacer que se refuerce la idea de lanzar el negocio en la forma en que inicialmente se había ideado o, por el contrario, que se plantee la posibilidad de cambios en la idea inicial, o incluso llegar a la conclusión de que el momento, el lugar, el producto o el servicio no es el adecuado para emprender la aventura.

No plantear las preguntas al público objetivo, o no obtener respuestas del mismo, puede hacer que la nueva empresa encuentre verdaderas dificultades para su desarrollo una vez puesta en marcha, con las inversiones que eso conlleva.

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